En su búsqueda por tratar de sanar irá conociendo los enfrentamientos que existen entre distintos pueblos, aldeas y clanes, lo cual afecta al bosque y a sus habitantes. Lady Eboshi quiere matar a los dioses lobos, a los dioses jabalíes, hasta llegar al mismísimo Espíritu del Bosque, el más capo de todos. San será quien trate de impedir que esto suceda a como de lugar, ella es Mononoke la hija adoptada por Moro la diosa loba. Ashitaka será el nexo entre los dioses y los humanos para tratar de lograr una paz que parece imposible.
Claramente el habitual mensaje ecologista que Miyazaki da en casi todas sus películas acá está más presente que nunca, a través de paisajes maravillosos y una animación sublime. La acción y los momentos de calma están muy bien combinados, con personajes como los Kodama (espíritus de los árboles), o el dios Ottoko quien lidera a los imparables y salvajes jabalíes. La producción se dice que tardó 9 años y que su creación data de antes de la fundación de Studio Ghibli. La música a cargo de Joe Hisaishi complementa a la perfección el clima en cada escena.
En conclusión, haber visto en la pantalla grande este y los demás films acá reseñados, ha sido una experiencia cautivante como lo es prácticamente todo lo de Ghibli. Los años pasan y la magia de la obra de Miyazaki sigue intacta y lista para continuar emocionándonos tanto a las viejas como a las nuevas generaciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario