Hippies,
drogas alucinógenas, una tienda de velas, colibríes, una radio que
te permite comunicar con los muertos, sectas y la disfuncionalidad
familiar son algunos de los ejes sobre los que gira el último
trabajo del capo de Daniel Clowes. Me refiero a Monica, la
avasalladora novela gráfica que editó Fantagraphics el año pasado
y que recientemente tuvo una edición nacional. Y como estamos en
épocas de balances y todas esas cosas que apareja el cambio de año,
aseguro que fue el mejor cómic que leí editado en 2023. Monica es
Clowes en carne viva, donde el nacido en Chicago nos brinda una obra
de un poquito más de cien páginas, colmada de delirio y personajes
tan freaks como reales. Recorrer la historia de Monica desde su niñez
hasta casi entrada en su tercera edad, es el intenso y maravilloso
viaje que como lector@s tenemos por delante.
A
Monica no le gusta que le rompan las pelotas y casi siempre está
sola, con una única obsesión que la acompañará durante toda su
adultez: descubrir dónde está su madre (que de pequeña la
abandonó) y quién es su padre. Pero para su objetivo deberá
soportar cruzarse con personas que casi nunca están bien de la
cabeza, atravesar un coma, acomodar sus mambos personales y aguantar
los golpes de la vida.
Una
lectura sumamente atrapante, en la que Clowes te mantiene hambriento
página tras página con ganas de más y nunca querer dejar de leer.
Los dibujos son asombrosos como ya nos tiene acostumbrado el artista,
quien para esta ocasión volvió a estudiar anatomía, completó
cuadernos con bocetos y diversas cuestiones para la composición. Los
vívidos colores son otro punto alto de esta historieta. Está claro
que una segunda lectura (o varias más!), es una cita obligada para
seguir descubriendo más aspectos de esta genialidad del noveno arte.
Y ahora con la edición argenta dando vueltas por las comiquerías
locales, no hay excusa para que no te metas de cabeza en el
fascinante mundo de Monica y así conocer algo del gran Daniel
Clowes. Grosísimo!
“Con
Monica
no tuve que pensar demasiado, ella emergió. La primera historia que
escribí es la de Monica
como bebé, entonces tenía una idea de quién era ella desde
pequeña. Y la segunda que escribí es la última del libro, entonces
tenía una imagen suya como niña y otra como mujer mayor. A partir
de allí pude ir haciendo crecer lo que ella fue entre esos dos
tiempos, y me fui sumergiendo de manera profunda en su vida hasta
darme cuenta de que había creado una especie de espejo de mí mismo,
alguien que atraviesa hitos afines a los de mi propia existencia.”
Daniel
Clowes
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