A Monica no le gusta que le rompan las pelotas y casi siempre está sola, con una única obsesión que la acompañará durante toda su adultez: descubrir dónde está su madre (que de pequeña la abandonó) y quién es su padre. Pero para su objetivo deberá soportar cruzarse con personas que casi nunca están bien de la cabeza, atravesar un coma, acomodar sus mambos personales y aguantar los golpes de la vida.
Una lectura sumamente atrapante, en la que Clowes te mantiene hambriento página tras página con ganas de más y nunca querer dejar de leer. Los dibujos son asombrosos como ya nos tiene acostumbrado el artista, quien para esta ocasión volvió a estudiar anatomía, completó cuadernos con bocetos y diversas cuestiones para la composición. Los vívidos colores son otro punto alto de esta historieta. Está claro que una segunda lectura (o varias más!), es una cita obligada para seguir descubriendo más aspectos de esta genialidad del noveno arte. Y ahora con la edición argenta dando vueltas por las comiquerías locales, no hay excusa para que no te metas de cabeza en el fascinante mundo de Monica y así conocer algo del gran Daniel Clowes. Grosísimo!
“Con Monica no tuve que pensar demasiado, ella emergió. La primera historia que escribí es la de Monica como bebé, entonces tenía una idea de quién era ella desde pequeña. Y la segunda que escribí es la última del libro, entonces tenía una imagen suya como niña y otra como mujer mayor. A partir de allí pude ir haciendo crecer lo que ella fue entre esos dos tiempos, y me fui sumergiendo de manera profunda en su vida hasta darme cuenta de que había creado una especie de espejo de mí mismo, alguien que atraviesa hitos afines a los de mi propia existencia.” Daniel Clowes

No hay comentarios:
Publicar un comentario