Todo está mal en esta miniserie, el plot, el uso de los personajes, la poca profundidad de la historia y la superficialidad de cada viñeta... Mamita, qué espanto! Los dibujos, también a cargo del autor canadiense, podrían ser lo más rescatable metiéndole muchas ganas para verle algo positivo pero no, la verdad es que son horribles, zafa el color y la puesta en página, punto.
Iba a tratar de escribir un poco más, principalmente sobre la trama en sí, pero ni ganas. Todo se resume a una basura futurista en New York, llena de viejos chotos (incluído Spider-Man), que se revelan contra un sistema fascista que los caga a palos. Un cómic infumable que encima va a tener su secuela este mes, algo totalmente innecesario. Demasiado por hoy, me voy a poner gotas para los ojos porque quedé knockout después de tremenda bazofia.

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