Se termina el 2024 y despedimos el año con la reseña de un cómic
más que interesante, titulado simplemente: Silver Surfer. Corría el
año 1974 y Marvel cerraba un acuerdo con la editorial Simon and
Schuster para que cuatro años más tarde publicara la que sería la
primera novela gráfica de superhéroes de la historia
(autoconclusiva, inédita y en edición de tapa dura con un poco más
de cien páginas). Así fue como en 1978 sale a la venta, dentro de
la colección Marvel Fireside Book, la obra interpretada por el
surfista. Este trabajo, además de no haber sido publicado por Marvel
y ser la piedra fundacional de las novelas gráficas superheroicas,
suma una tercera particularidad y esa es que fue la última
colaboración entre Stan Lee y Jack Kirby. La gloriosa dupla creadora
del universo Marvel, se despedía y se divorciaba con un cómic
maravilloso. Bajo el título The Ultimate Comic Experiencie, tenemos
al Silver Surfer tratando de impedir (una vez más), que su amo
Galactus devore La Tierra para saciar su hambre. De esta manera
Norrin Radd se revela contra su líder y decide proteger nuestro
planeta aunque acá sea un total desconocido e incomprendido ser, que
al parecer es el único héroe que posee este mundo. Si bien Stan Lee
ya casi no escribía guiones y Jack Kirby estaba sumándose a DC, los
muchachos lo dejan todo en este laburo. Escrito con maestría
retórica y en un tono bastante solemne por Lee, el cómic desborda
el amor que sentía el viejo Stan por el Surfer, aquel personaje
creado por Kirby para Fantastic Four. Y hablando de Kirby, hay que
resaltar que lo que hace The King en este trabajo es simplemente
excelente, el genio está prendido fuego en cada una de las viñetas,
un espectáculo total. Nunca fue un libro fácil de conseguir, ya que
esta edición de 1978 suele estar descatalogada siempre, hubo que
esperar hasta 1995 para que Marvel la reeditara en formato de lujo y
en 1997 (por fin!), en TPB con un precio mÁs accesible para el
público en general. En 1998 apareció por primera vez en español de
la mano de Forum. Hay acción, un despliegue visual monumental por
parte de Kirby, pero sobre todo hay una aventura muy entretenida
(apenas estirada un poquito antes del final), que significó el adiós
(por la puerta grande creo yo), para una de las duplas más
importantes del noveno arte. En el día del cumpleaños de Stan Lee
recordamos esta joyita producida con el gran Jack Kirby que se
recomienda sin duda alguna. Excelsior!

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