miércoles, 21 de enero de 2026

Charlie Moon

Inevitablemente en algún momento la vida comienza a cagarte a palos y los frutos de estas situaciones pueden dispararse para cualquier lado en la existencia de una persona. El futuro se vuelve incierto, las enseñanzas te sacuden profundamente y también están los silencios, esos que dicen mucho y nos marcan para siempre. Y en medio de este vendaval de desilusión y melancolía se encuentra Charlie Moon. Un niñato, gringuito de carita angelical de unos 12 o 13 años que sobrevive como puede en algún pueblo yanqui de los años 30's. Sus andanzas transcurren en lo que podría ser un rincón de Oklahoma, Georgia, Mississippi, Alabama o Luisiana, mientras suena en alguna vieja radio Billie Holiday, Count Basie y Lester Young. El desgraciado se gana el mango lavando platos en algún bar bajo el mando de un jefe miserable, junta monedas para poder morfar y tal vez, con un poco suerte, lograr ver el show de su trompetista favorito. Pero en estas calles la pobreza le muerde los talones, su ídolo lo defrauda, en tanto se cruza con malandrines, las agitadoras aventuras de la iniciación adolescente y sus atractivas luces se hacen presente. Pero lamentablemente todo para Charlie termina mal, esquivando el chusmerío barato, atestiguando la paranoia de los que menos tienen y el salvaje racismo que predomina en el país del norte. ¿Y al final qué? Al final sólo una ineludible compañía, la tristeza.

En 1980 la revista SuperHumor serializó los episodios de Charlie Moon, la creación de Carlos Trillo (guion) y Horacio Altuna (dibujos). Pero hubo que esperar hasta 1990 para que se publicara por primera vez completa en formato álbum, gracias a Toutain Editor. También durante los 80's fue serializada en España en Comix Internacional. Ya para 2009 Planeta DeAgostini sacó una muy linda edición en tapa dura y en 2019 fue el turno de Astiberri.

Resulta ser una experiencia desoladora leer Charlie Moon, porque el laburo de la dupla Trillo/Altuna es tan extraordinario pero al mismo tiempo tan escaso (unas 50 páginas apenas), que te quedás con muchas ganas de más. Porque desespera saber qué fue o qué va a ser de este desahuciado pibe, que originalmente se iba a llamar Carlitos Luna. El manejo a la perfección de cada atmósfera que se hace presente viñeta a viñeta por parte de Trillo es una maravilla. Juega de manera excelente con los silencios, con la melancólica mirada de Charlie, que cada sensación te estremece hasta la médula. Está todo muy bien documentado, algo que es notable en los trazos de Altuna que deja el alma en cada página. El laburo del genio cordobés es monumental, está todo, absolutamente todo, dibujado como los dioses. Los detalles, las casas de la época, los paisajes, las expresiones de los personajes, el uso de los claroscuros, representaciones que se vuelven una gloria total. Charlie Moon está lejísimos de ser una obra menor de la historieta argentina, debería tener infinitas ediciones nacionales y ser una lectura obligada para cualquier amante del noveno arte. Ojalá te haya ido bien en la vida querido Carlitos, por acá todo apesta, pero te vamos a seguir leyendo y haciendo el aguante siempre. Salud!

El minimalismo de lo que aquí se narra es apenas un esbozo de millones de historias similares, de pibes que solo miraban, escuchaban y callaban, que era la mejor manera de sobrevivir. La adolescencia siempre ha sido un territorio de sueños y pesadillas, y la dura deriva hacia la madurez deja huellas imborrables en la vida de la gente. Ojalá que lo que aquí contamos transmita lo que quisimos contar.” Horacio Altuna

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