La propuesta de Kuper proponía contar muchas historias dentro de un sólo cómic, que se entrelazaran de manera tan lúcida como sutil entre ellas. Pero además con el agregado de que no tuvieran textos, nada de globitos, ni cuadros en off o explicativos. Un lenguaje comandado por los dibujos exclusivamente, para que no hubiera una barrera idiomática que impidiera su comprensión y gozo. Una apuesta más que jugada, pero el capo nacido en New Yersey sabe lo que hace y lo realiza con suma excelencia y calidad. Una lectura radicalmente vertiginosa, con golpes bajos, cruda y sin filtros, que se apoya y se eleva en un apartado visual más que interesante. El uso de stencils por parte del artista redobla la experiencia, trazos gruesos como hechos con crayones y colores donde los rojos y amarillos llenan la retina en planos excepcionales, cierran un producto que es una gloria total.
Nos situamos en New York, óptimo lugar para las distintas crónicas que nos llevarán de las narices página tras página, mientras sus cielos son surcados por aviones y palomas constantemente. Partiendo primeramente de la investigación, por parte de un detective depresivo y alcohólico, de la muerte de bailarinas de streaptease que han sido finiquitadas por un asesino serial que las mata con un destornillador. Pasando luego por un policía corrupto que maneja todo el narco menudeo, un rastafari que muere en una gresca callejera o un sujeto que visita a su pareja en el hospital, a su vez que la tv de la sala se hace eco de las terribles noticias de la ciudad. También aparecen personajes como un maquinista del metro que conduce alcoholizado, un cantante callejero africano, un empresario garca, un terrorista, un taxista musulmán, un fanático religioso que anda a los gritos, un graffitero, dealers, un hacker skater, un vagabundo con su perro y muchos más que se suman a la enredadera de los diversos y geniales relatos repletos de acción que componen The System.
Hoy, 30 años después de su publicación, se sigue recomendado (sobre todo en estos tiempos tan oscuros como en los que vivimos), su lectura, su comprensión y divulgación antes que explote todo. Y como decía un muy conocido conductor que se hacía el rebelde y ahora ni... Cuidado que hay mucho garca dando vueltas!
"El concepto surgió mientras corría al New York Times para un encargo de ilustración. La misma línea de tren, el mismo último vagón, pero esta vez, mientras mis ojos recorrían a mis compañeros de viaje, comencé a preguntarme sobre sus destinos. ¿Era este viaje lo único que teníamos en común, o podrían nuestras vidas cruzarse e impactarse mutuamente de manera positivas o incluso catastróficas? Si el aleteo de una mariposa en China podía causar una tormenta en Manhattan, ¿qué incitarían las diversas acciones de un metro lleno de viajeros?" Peter Kuper

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