Qué
lindas y necesarias son algunas relecturas. En este caso volví a
toparme con 300, aquella miniserie de cinco números que publicó
Dark Horse en 1998 y que devolvía a Frank Miller a las grandes
ligas. Una historia épica, llena de acción, valentía y de una
narrativa exquisita. Miller nos presenta a Leónidas, rey de los
espartanos en la Batalla de las Termópilas junto a su aguerrido
ejército de 300 soldados contra el endiosado rey persa Xerxes. Una
obra madura donde Miller despliega toda la chapa de guionista excelso
que tan lejos ya quedó
hoy del nacido en Meryland. Y como si fuera poco está acompañado de
Lynn Varley, su ex esposa con la que ya había
trabajado en
Elektra: Lives Again (1990) y Batman: The Dark Knight Returns (1986).
Varley está encargada de los colores y la calidad de su laburo en
300 es de un nivel supremo. La miniserie fue galardonada con varios
premios Eisner, Harvey y del Salón del Cómic en Barcelona. En el
año 2006 tuvo una muy digna adaptación cinematográfica de la mano
del director Zack Snyder y luego una muy floja secuela en el 2014.
Hoy 25 años después puedo reafirmar que 300 sigue siendo un cómic
que cierra por todos lados, que aún emociona y que está lleno de
esa mística de cómic duro que tan bien representaba al gran Frank
Miller.

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