Starlin nos presenta al Deacon Blackfire, un delirante que mediante drogas, magia negra y chamanismo logra convencer a los indigentes de Gotham para "limpiar" la ciudad de quien considera enemigos a través de una violencia extrema. Batman cae bajo su influencia y se la pasa toda la historia lloriqueando por ello, hasta que Robin (Jason Todd), lo cachetea literalmente un poco para que reaccione y vayan con todo contra este fanático ocultista. No mucho más. Por el lado de los dibujos se podría esperar lo mejor ya que Wrightson es un capo en lo suyo, pero acá llega con notables cero ganas de volcar algo de su gran arte.
En síntesis, Batman: The Cult es un clásico de Bats, pero se queda sin nafta rápido y aunque el plot en general podría haberse desenvuelto mejor, lamentablemente no lo logra y se va desinflando al correr de las páginas. Más acá en el tiempo Deacon Blackfire volvería pero también para caer en el olvido nueva y rápidamente. Así que si no leíste The Cult no te perdés de mucho y si vas a leerlo preparate para bostezar varias veces.

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