Estrenada originalmente en julio de 2008, Gake no Ue no Ponyo, fue dirigida y escrita por Hayao Miyazaki y se convirtió en la película más vista del año en Japón. Apuntada claramente para niños y niñas, la cinta nos presenta a Brunilda (luego bautizada como Ponyo), una pececita que escapa de las aguas profundas y forja una fuerte amistad con Sosuke, un niñato de cinco años que vive con Lisa, su mamá, en la cima de un acantilado a orillas del océano. Entre viajes por el fondo del mar, fuertísimas tormentas y visitas al asilo donde trabaja Lisa, Ponyo y Sosuke protagonizan una aventura llena de magia, hechizos y una ternura con el sello típico de Ghibli.
La animación es maravillosa, sobre todo cuando las escenas bajo el mar se adueñan de la pantalla llena de colores vivos y paisajes tan surrealistas como hermosos. La diosa Gran Mammare alucina con sus apariciones y todo cierra perfectamente gracias también a un soundtrack excelso de Joe Hisaishi, varias veces premiado por este trabajo. Ver Ponyo te baja tres cambios, te relaja y te permite disfrutar de una película mágica, humana y llena de calidez, así que por los tiempos que corren no vino nada mal. Si no la vieron es un gran momento para hacerlo como lo es con cualquier peli de Studio Ghibli. Ojalá esta iniciativa continúe en las salas argentinas y con más contenido de Ghibli, que en definitiva es lo que tod@s queremos.

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