Todo comienza cuando Terry Long, chongo de Donna, le pide a Robin ayuda para reconstruir el pasado de ella y ahí Dick se cargará la historia al hombro para descubrir hechos que marcaron a Donna para siempre. Pérdidas, ausencias, tragedias y un amigo de fierro como lo es Robin al pie del cañón para una Donna Troy que no la está pasando nada bien y que deberá remover hasta lo que creía desconocer de su existencia.
Wolfman da cátedra de guion y su impacto a la hora de su lectura es tan eficaz como reconfortante. Porque leer una historia de casi 40 años y que no haya envejecido para nada, acompañada con los gloriosos dibujos de Pérez, es sublime. Ojalá algo de los Titans de Wolfman y Pérez llegue a publicarse alguna vez en Argentina, mientras tanto sigamos disfrutando, como sea, sus cómics que fueron uno de los momentos más gloriosos de DC en los 80's.

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