El recientemente debutante John Constantine sigue sin darle las respuestas que Swampy busca, mientras el verdoso protagonista se hunde en aventuras llenas de horror y violencia. Se enfrentará a fantasmas, al asesino The Bogeyman, recorrerá la legendaria Cambridge Mansion de la infame Amy Cambridge, extraños frutos que crecen de su cuerpo impactarán en la vida de desdichadas personas, viajará a Brasil para conocer el Parliament of Tress y se aventurará a tratar de salvar el mundo junto a otros personajes de DC. Un tenebroso culto sudamericano quiere acabar con el mismísimo cielo y la única manera de frenar a la Great Darkness será transitando el reino espiritual al lado de Deadman, Dr. Fate, The Spectre y The Phantom Stranger, en tanto que en el infierno, Etrigan, también se ve envuelto en medio de una batalla demoníaca con consecuencias ante el inminente mal. A su vez John Constantine ha congregado un grupo de ocultistas para intentar detener el desastre final, entre ellos están Dr. Occult, Zatanna, Sargon, Baron Winters, Zatara y Mento. El bien y el mal serán los últimos en decidir el incierto destino.
El #43 merece un párrafo aparte porque personalmente me parece de lo mejor que ha escrito Moore en su carrera. La poesía, el vuelo, el ingenio y la crudeza del guion se traducen en una lectura bellísima, tan estremecedora como alucinante.
El excelente y habitual tridente de artistas que forman Steve Bissette, John Totleben y Rick Veicht, ahora suman a sus filas a Stan Wotch y a Ron Randall en los dibujos, y por suerte ninguno baja la calidad que exigen los textos de Moore complementando un producto maravilloso.
Nunca me voy a cansar de leer Swamp Thing del mago de Northampton, un cómic imprescindible y de materia obligada para todo fan del noveno arte. Salud!
"Swamp Thing existe en el mismo universo que Superman, Batman, Wonder Woman y los demás ciudadanos del cosmos de los cómics de DC. Este enfoque tiene sus encantos y sus absurdos."
Alan Moore

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